Descripción
Queso Abuelo Ruperto de Oveja
Algunos quesos tienen nombre propio por algo. El Abuelo Ruperto es de esos: un madurado de leche cruda de oveja con corteza natural enmohecida comestible que no intenta gustar a todo el mundo — y precisamente por eso enamora a quienes saben lo que buscan.
Su sabor es intenso desde el primer momento y se alarga en el paladar más de lo esperado. Aparecen toques afrutados y un fondo de frutos secos que van ganando presencia con la maduración. Dependiendo del formato y el tiempo en cámara, la experiencia cambia: con dos meses es más suave y láctico; pasados los seis, la pasta gana firmeza y el carácter se acentúa.
Leche cruda, sin atajos
Trabajar con leche cruda implica más exigencia en cada paso del proceso — y también más sabor en el resultado. La leche sin pasteurizar conserva toda la microbiología propia del rebaño y del entorno, lo que se traduce en una complejidad aromática que no se puede reproducir de otra manera. Es lo que hace del Abuelo Ruperto un queso vivo, que evoluciona con el tiempo.
Cómo servirlo y con qué acompañarlo
Sácalo del frigorífico con al menos 30 minutos de antelación — necesita alcanzar entre 20 y 22 °C para que la pasta se ablande ligeramente y los aromas se abran del todo. A esa temperatura es otro queso.
En tabla, va bien con pan de miga densa, nueces tostadas o unas pasas. Para beber, aguanta sin problema un tinto de Monastrell, un blanco fermentado en barrica o un Jerez seco. Combinaciones que no fallan.
Disponible en tres formatos: 250 g para probarlo o incluirlo en una tabla, media bola (aprox. 1,35 kg) para un regalo con peso, y bola entera (aprox. 2,7 kg) para hostelería o celebraciones.
Apto para celiacos — no contiene gluten. Su corteza natural enmohecida es completamente comestible, así que no hay que desperdiciar nada.
Información nutricional:
Valor energético407 Kcal / 100 gProteínas23,2 g / 100 gGrasas31,8 g / 100 gHidratos de carbono6,9 g / 100 gAzúcares<0,05 g / 100 gSal1,37 g / 100 g












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