Descripción
Jamón de bellota 100% ibérico loncheado a cuchillo en atmósfera protectora
El 100% ibérico de bellota no necesita presentación larga. Es la cima de la clasificación ibérica: raza pura, montanera completa, dehesa. Un cerdo que ha vivido en libertad, que ha engordado a base de bellotas y pastos naturales durante la campaña, y que lleva entre dos y cuatro años de curación antes de llegar a este sobre.
No hay porcentaje de raza que completar, no hay cruce que gestionar. Es ibérico puro, y eso tiene consecuencias directas en el sabor: una grasa con una concentración de ácido oleico que ninguna otra raza alcanza, aromas que van de la bellota al fruto seco pasando por matices que cambian según avanza la loncha en el paladar, y una textura que se funde sin que tengas que hacer nada. El jamón hace el trabajo solo.
Es también el etiquetado más estricto de la norma: etiqueta negra, 100% raza ibérica, bellota. No hay categoría por encima.
Cortado a cuchillo en sala blanca certificada
En Lonchemur somos los únicos en la Región de Murcia con registro sanitario y certificado del ibérico para manipular jamón a cuchillo a nivel industrial. Para un bellota 100%, esto no es un detalle menor. La grasa infiltrada de un ibérico puro de montanera es el alma del producto — y el calor de una cuchilla de máquina la daña. A cuchillo, cada loncha conserva esa grasa intacta, con el veteado visible y la textura que ha tardado años en construirse.
Es el único corte que hace justicia a una pieza así.
Envasado en atmósfera protectora, 100 g aprox.
Un bellota 100% ibérico lleva años desarrollando su aroma. El vacío convencional lo amortigua desde el primer día. La atmósfera protectora no: el sobre llega sin presión, las lonchas están sueltas, y cuando levantas la tapa el olor que sale es el de la curación larga, la dehesa y la bellota concentrados en ese primer momento.
No hay que calentar el envase, no hay que separar lonchas con los dedos. Se abre, se emplata, se espera el tiempo necesario y se sirve. Así de directo.
Cada sobre contiene aproximadamente 100 g — suficiente para una ración de degustación seria, para rematar una tabla con algo que nadie esperaba, o para que quien lo reciba como regalo entienda desde el primer sobre por qué este jamón es distinto.
Cómo consumirlo
30 minutos fuera del frigorífico, sin excusas. La grasa del bellota 100% ibérico en frío es otra cosa — se ve, se huele, pero no se funde. A temperatura ambiente se vuelve brillante, casi translúcida, y en boca desaparece dejando un regusto largo que es exactamente lo que hace grande a este jamón.
Sírvelo solo. Sin pan, sin aceite, sin nada que compita. Una copa de vino fino o manzanilla si quieres compañía, pero el jamón no necesita escolta.









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